Erica Otálvaro, una pastelera que se divierte trabajando

Sus verdaderos maestros han sido la experiencia, la pasión y, por supuesto , el amor a la cocina y la comida.

Erica Otálvaro es una paisa de pura cepa: trabajadora, soñadora y con ganas de salir adelante. Tiene 38 años, es la cuarta de ocho hijos y se define como una persona de carácter fuerte. “Peleo con argumentos, lo que creo que es correcto”, dice.  

Además de ser una de las pasteleras destacadas de Tortas Envinadas Las Negras —pastelería de Medellín que cuenta con más de 20 años de historia— es una aficionada a la salsa vieja, especialmente al son cubano.  

Eri o Mona, como le dicen sus amigos y compañeros de trabajo de cariño, dice también que para ella es importante ser espiritual y amable: “Trato de llevarme bien con los que me rodean”, menciona.  

Erica siempre ha vivido con su mamá en Medellín y no cree que el matrimonio o el dinero sean sinónimo de felicidad, como se cree tradicionalmente. Para ella la felicidad se consigue de la mano de Dios.  

Aunque ha trabajado en pastelerías reconocidas como Festytortas y El Gordo, es en Las Negras donde siente que ha crecido profesionalmente, pues Don Fredy, el dueño, la reta constantemente, como el día que construyeron una rosa gigante, su mayor reto, o cuando sacaron una línea de postres, donde se encuentran cheescakes y tortas de frutos secos, mandarina, mango, entre otros sabores. 

Son estos tipos de retos y el ánimo que su jefe le da, los que le han permitido a Erica confiar más en su trabajo. Seguridad es algo que ha ganado en Las Negras, pues confiesa que antes no la tenía. Es una característica que ha mejorado su vida, pues quién puede negar que ser seguro de las cosas que se hace ayuda a mejorar en todos los ámbitos de la vida: el laboral, el familiar, el personal, el estudiantil, etc.  

El estudio formal no ha sido la manera que Erica se ha formado. Su formación, la mayoría del tiempo, ha sido empírica, exceptuando un seminario que hizo de Casa Luker.  

La pasión es lo que la hace buscar constantemente videos que le den uno que otro tip para mejorar sus técnicas y lo que la hace ser fiel seguidora de Buddy Valastro, el pastelero que se hizo famoso por su programa de televisión, Cake Boss, y por sus extravagantes pasteles. 

     

Sin embargo, Erica no es ingenua. Ella sabe que el mundo de la pastelería no se reduce a Buddy, pues hay otros pasteleros talentosos que, lastimosamente, no han salido a la luz.  

Si algo ha quedado claro es que la vida de esta pastelera no se reduce a su trabajo. Trabajar para ella es una alegría: “Me pagan por divertirme”, dice. ¿Cuántas personas en el mundo pueden decir eso?  

También hace ejercicio en su casa, ve cine y, eso sí, come mucha comida criolla. “Soy muy criolla”, dice. Su plato favorito son las cremas, especialmente de ahuyama, manzana y jengibre.  

No espera nada especial para el resto de este año ni para el otro. Se define como alguien realista que no planifica su vida más allá de lo que hará mañana, mientras que lo que hace hoy lo realiza con la mejor actitud posible y todo el amor, algo que se evidencia en su trabajo, donde es respetada y animada a crecer como pastelera.   

 

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