Alejandra, una panadera que trabaja con mucha Dicha

Buena amiga, colaboradora, humanitaria y toda una abeja, así describe a Alejandra nchez una de sus compañeras, en Doña Dicha Repostería Artesanal, lugar donde desde hace más de 5 años esta mujer viene haciendo una de las cosas que más disfruta, hacer pan. 

Por: Natalia Quitián

Un poco de lo que ha sido la vida de Alejandra… 

Alejandra nació en Sogamoso, Boyacá, pero a los 5 años junto a su hermana mayor y a su mamá se radicó en la ciudad de Bogotá, esto en busca de una mejor calidad de vida.

En Bogotá desde muy joven Alejandra empezó a trabajar junto a su hermana Carolina, ellas los fines de semana por varias de las calles de Bogotá vendían “lo que tocara”, helados, mazorcas, agua, dulces… el objetivo ayudar a su mamá al sustento de la casa. Pero el trabajo no solo era en la calle, en su colegio Alejandra vendía dulces, mientras que su hermana vendía arepas, la razón, la misma, la situación económica de su casa no era la mejor.

Al terminar el colegio Alejandra quedó embarazada de quien hoy es su esposo, Juan, él y su hija Sarita de 9 años integran su familia. Por esa misma época en que Alejandra emprendió un nuevo camino, se dedicó un buen tiempo a vender empanadas por encargo.

 “Empecé el negocio de las empanadas con 20 mil pesos, fui llevé la muestra a varios lugares y así conseguí las primeras contratras, en un colegio, en unas panaderías y en el trabajo de mi esposo”.

Su trabajo en Doña Dicha

Alejandra llegó a Doña Dicha, como ella lo afirma “en ceros”, empezó trabajando en oficios varios, pero poco tiempo después quedó en el área que más anhelaba, la panadería. Su interés venía desde antes de llegar a Doña Dicha, ya que trabajó por un buen tiempo en panaderías, pero en la parte de la cocina y atención al cliente, sin embargo siempre le gustó observar con detalle los procesos, se puede decir era esa su forma de capacitarse.

“Me gustaba mirar como preparaban el pan, como lo armaban, miraba y miraba así iba aprendiendo, después la doctora Nora me dio la oportunidad y desde entonces aquí estoy”.

Alejandra ha aprendido el arte de la panadería de manera empírica, leyendo y observando, pero principalmente en la que ha sido su academia Doña Dicha, a través de ésta realizó dos cursos en el SENA, los cuales llevaban los nombres de: Manipulación de alimentos y Elaboración de productos de panificación.

Como lo afirma Alejandra después de Dios le resulta imposible no agradecerle a la doctora Nora Restrepo y a su hija Camila Botero por la oportunidad que le han brindado, hace lo que le gusta, en un lugar que también le gusta. En Doña Dicha se ha formado como panadera,  hoy es líder del área de panadería, sus compañeros reconocen su diligencia y su calidad humana, ya que si hay que ayudar a alguien de la familia Doña Dicha, ella es la primera.

Los gustos de Alejandra 

Comida: Le gusta de todo, en especial las verduras le fascinan. Todas sin excepción alguna. “Me encanta la combinación de cualquier comida con harta  cebolla sofrita y limoncito ¡sabe deli!”.

Deporte: El deporte de su elección es la natación.

Música: También de toda, pero si debe escoger se queda con el Vallenato y la Popular, Diomedes Díaz, Francy y Paola Jara son algunos de los artistas que disfruta escuchar.

 

1 Comment
  1. Los felicito por ese artículo tan bonito!! Y que bueno saber que existen este tipo de revistas que se encargan de resaltar el trabajo bueno y honesto de estos grandes trabajadores . Gracias! Alejandra es una gran madre esposa hija hermana nieta prima etc. Ella se merece lo mejor por qué es tremenda luchadora y me siento muy orgullosa de ella por qué se q le esperan grandes cosas debido a su gran esfuerzo amor y dedicación con que siempre hace las cosas. Nosotros como familia nos sentimos muy felices y bendecidos de que sea parte de nosotros,

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